Algunas cosas que debes saber sobre la hematuria
La hematuria, como su nombre indica, se refiere a la presencia de sangre en la orina. Según la definición médica más reciente, se diagnostica hematuria cuando se observan tres o más glóbulos rojos en un solo campo de alta potencia (400× de aumento) bajo el microscopio. Por lo tanto, no es necesario que la orina presente una coloración roja o rosada visible para que se considere hematuria.
La apariencia y el momento de aparición de la hematuria pueden ayudar a indicar el lugar del sangrado:
- La hematuria inicial (sangre al comienzo de la micción) sugiere sangrado de la uretra.
- La hematuria total (presencia de sangre en toda la micción) indica sangrado en la parte superior del tracto urinario, como los riñones, los uréteres o la vejiga, debido a que la sangre y la orina se mezclan en la vejiga antes de la excreción.
- La hematuria terminal (aparición de sangre casi al final de la micción) sugiere sangrado del cuello de la vejiga o, en los hombres, de la próstata.
La hematuria puede ir acompañada de síntomas urinarios como dolor al orinar, micción frecuente o sensación de vaciado incompleto de la vejiga. También puede asociarse con síntomas sistémicos como fiebre, dolor lumbar, molestias en el perineo o la parte inferior del abdomen, e hinchazón o dolor testicular en los hombres. Sin embargo, la hematuria también puede presentarse sin síntomas, lo que requiere mayor atención, especialmente en hombres mayores de 40 años, fumadores o personas expuestas a agentes químicos en el ámbito laboral.
Las causas de la hematuria pueden clasificarse a grandes rasgos en dos categorías: glomerulares y no glomerulares.
- La hematuria glomerular puede ser consecuencia de:
- nefropatía por IgA
- Glomerulonefritis postinfecciosa
- glomerulonefritis membranoproliferativa
- Glomeruloesclerosis segmentaria focal
- Glomerulonefritis rápidamente progresiva
- nefritis lúpica
- vasculitis
- púrpura trombocitopénica trombótica
- Nefritis intersticial inducida por fármacos o nefropatía analgésica
- Ejercicio extenuante
- La hematuria no glomerular puede ser consecuencia de:
- Tumores: carcinoma de células renales, angiomiolipoma, hemangioma
- Enfermedades vasculares: hipertensión maligna, malformaciones arteriovenosas, trombosis o infarto de la vena renal, rechazo de trasplante.
- Trastornos metabólicos: hipercalciuria, hiperuricemia
- Afecciones congénitas o familiares: enfermedad renal poliquística, riñón en esponja medular.
- Infecciones: pielonefritis aguda o crónica, tuberculosis, infección por citomegalovirus, mononucleosis infecciosa.
- Otras causas: necrosis papilar renal, cálculos en las vías urinarias, hiperplasia prostática benigna, cistitis, prostatitis, esquistosomiasis, coagulopatías, traumatismos, lesiones por radiación, cateterismo permanente o ciertos medicamentos.
Debido a que la hematuria tiene numerosas causas potenciales, los pacientes deben consultar a un urólogo para obtener un diagnóstico detallado y un plan de tratamiento.
Gracias a los avances de la medicina moderna, tanto las pruebas diagnósticas no invasivas como las invasivas desempeñan un papel importante:
- Análisis de orina: para evaluar la morfología de los glóbulos rojos, la presencia de cilindros de glóbulos rojos y la proteinuria, lo que ayuda a distinguir las fuentes glomerulares de las no glomerulares.
- Citología urinaria: para detectar células epiteliales anormales que sugieran malignidad.
- Análisis de sangre: para evaluar la función de coagulación, los trastornos sanguíneos o las hemorragias inducidas por fármacos.
- Pruebas inmunológicas: como ANA, complemento C3/C4 y niveles de inmunoglobulinas, para identificar causas autoinmunes de enfermedad renal.
- Estudios de imagen: incluyendo ecografía renal, pielografía intravenosa (PIV), tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM), para evaluar anomalías estructurales del tracto urinario.
- Para un diagnóstico más preciso, pueden ser necesarios procedimientos invasivos como la cistoscopia, la pielografía retrógrada (para pacientes con función renal deficiente que no toleran el contraste), la ureteroscopia, la angiografía renal o la biopsia renal.
Dado que la hematuria puede tener diversos orígenes, cualquier episodio de hematuria requiere una evaluación exhaustiva, especialmente si es indolora, ya que podría ser un signo temprano de cáncer y nunca debe ignorarse. Un diagnóstico preciso requiere la combinación de varias pruebas y el criterio profesional de un urólogo. Si experimenta hematuria o tiene alguna inquietud al respecto, consulte a su médico, quien con gusto le brindará más información y orientación.










